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10/06/2014 - Almuerzo conmemorativo del 25 de mayo

Almuerzo conmemorativo del 25 de mayo - Invitados, Vicente Massot y Agustín Monteverde

El 22 de mayo, se realizó en la sede del Colegio, el Almuerzo conmemorativo del 25 de mayo, los invitados fueron Vicente Massot y Agustín Monteverde, quienes expusieron sobre temas de actualidad nacional.



Palabras de apertura del Dr. Máximo Fonrouge


Bienvenidos todos al Colegio, a su Casa. Hoy tenemos este almuerzo de confraternidad, y para la ocasión contamos con la presencia de dos distinguidísimos oradores, como lo son Vicente Massot y Agustín Monteverde.

Ustedes saben que en estos últimos años el avance sobre la institucionalidad ha sido constante. Quizás el mejor ejemplo lo tengamos en lo que pasó ayer, que fue la aprobación de esta lista de conjueces cuando ya la Corte había dado un mensaje en este sentido. Comentábamos recién de esta vocación que tiene el gobierno por el conflicto, algo permanente, el de un gobierno que nos está dejando y sin embargo persiste en el conflicto, es un fenómeno interesante. Creo que esto debe ayudarnos a ver qué es lo que tenemos que hacer bien en el futuro. Así que hoy vamos a escuchar a estos dos amigos de la Casa, de modo que los dejo ya con el Dr. Vicente Massot.

Vuelvo a agradecerles su presencia, estamos también conmemorando el 25 de Mayo que está muy próximo, lo que es una buena oportunidad de estar aquí todos juntos.


Intervención del Dr. Vicente Massot


Buenas tardes, muchas gracias a los organizadores por haber tenido la deferencia de invitarnos. Siempre he creído –no sé si con razón o sin ella– que a la hora de hacer una reflexión acerca de la política argentina, o mejor dicho trazar un cuadro de situación en términos de lo que está sucediendo, hay que tener presente tres cosas: por un lado el marco o el contexto, atenido a un determinado momento; por otro lado hacer referencia a los actores en danza, que pueden ser fuerzas colectivas, partidos políticos, personalidades distinguidas, factores de poder y prestando atención en función de ellos a la relación de fuerzas existentes, y por último, diferenciar lo que son las estrategias de cada uno de esos actores de lo que podríamos llamar los procesos que actúan por sí solos. Es decir, hay que determinar cuál es el plan que forja un determinado partido o un determinado grupo de poder, analizarlo, pero al mismo tiempo darse cuenta de que hay procesos que en ciertas circunstancias se mueven solos. Son, tomando prestada la figura de la mitología griega, como las estatuas de Dédalo, que había que detenerlas porque caminaban solas. Bien, hay determinadas cosas que ya caminan solas y que por mucha voluntad de detenerlas que tenga el gobierno u otros actores, va a ser imposible. Esto no sucede siempre pero suele suceder en ocasiones.

Por lo tanto vayamos a cuentas: el contexto, estamos al final de un ciclo. Pero si bien es cierto que los finales de ciclo tienen un común denominador (se podría comparar el final de ciclo menemista con el final de ciclo kichnerista o con cualquier otro para el caso), al mismo tiempo se presentan diferencias entre los mismos. Y este es un final de ciclo muy especial por algo a lo que acaba de hacer referencia el Dr. Fonrouge, en las palabras iniciales: es el final de ciclo de un movimiento –porque el kichnerismo excede con creces la categoría de partido– que se asume a sí mismo como hegemónico y que en el curso de estos más de 11 años ha puesto en marcha un proceso político cuya característica más importante es su hegemonía política. Menem quería permanecer en el poder, pero una vez que se dio cuenta de que eso era imposible se retiró, pensando posiblemente que podía volver cuatro años después. Ahora bien, la idea de la retirada o de la transición pensada por el kirchnerismo es muy diferente: hay final de ciclo, pero de un régimen que no cuenta con un delfín, que sabe que no tiene poder después del 2015 en términos de lo que hoy se llama poder, pero que al mismo tiempo se niega a darse por muerto. Y que ha trazado un determinado plan para conservar, si no todo el poder, al menos una cuota importante como para que en el llano o en el desierto que la travesía sea lo menos onerosa posible. Ese es el marco o el contexto.

Los actores: la Argentina, durante 50 ó 60 años poco más o menos, digamos entre 1930 y 1980, podría explicarse con arreglo a lo que en la ciencia política se llama constelación de poderes. Había por supuesto personalidades importantes, hombres providenciales como lo fue Perón, nos guste o no nos guste, pero mucho más importante que todo eso era la constelación de poderes. Había unas Fuerzas Armadas que eran poder decisivo, la Iglesia Católica, las centrales empresarias, los partidos políticos. Si eso hoy quisiera replicarse nos encontraríamos en un fenomenal vacío, porque esos poderes no existen más. Lo que hay básicamente, a mi juicio, más allá de que por supuesto existen los partidos políticos y hay personas importantes, se presentan dos cosas que reemplazan a esa constelación: una, hay hombres, los partidos son cáscaras vacías, ustedes lo sacan a Macri del Pro y lo pasan al Pri, y el Pro se queda sin votos y el Pri pasa a tener votos. Si Massa en vez del Frente Renovador fuera el Frente Restaurador, el primero mañana es historia y el segundo pasa a contar con los mismos votos que cosecha Massa. Porque las agrupaciones partidarias son continentes sin contenido. La Argentina vuelve –y hay una larguísima tradición al respecto– a sacar a la superficie lo que yo llamaría hombres providenciales: Mauricio Macri, Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Elisa Carrió. Ante eso, el Pro, el Frente Renovador o el Justicialismo son muy poca cosa.

Lo segundo importante es que hay una sociedad con características propias, costumbres, una suerte de naturaleza que arrastra desde hace muchísimos años. A mi juicio es una de las sociedades más mansas y conformistas en las que se pueda pensar, aunque al mismo tiempo desde hace unos 15 ó 20 años esa sociedad vota de manera muy errática. Hasta 1983 era difícil imaginar que el peronismo perdiese una elección, hoy es difícil decir quién puede ganar. Puede ganar Massa, pero ¿Massa es peronista? Y en todo caso, aún cuando el mejor analista dijera que es peronista ¿qué es más importante, lo que dice un analista, por más brillante que sea o lo que piense la sociedad? En la última encuesta de uno de los encuestadores a mi juicio más serios que tiene el, que se llama Raúl Aragón, aparecen dos preguntas muy interesantes. Una de ellas: ¿Cree usted que Massa es peronista o es algo nuevo? Son más los que creen que es algo nuevo que los que piensan que es peronista. No importa lo que dice la cátedra, importa lo que dice la gente que es la que va a votar. Y la gente, repito, vota de una manera errática. Por lo tanto las personalidades, no hay muchas, en general están en la cátedra, son todos presidenciables. Yo diría Massa, Macri, Scioli; hay otros de menor importancia a mi juicio, Binner, Cobos, Sanz, etc. Los grupos de poder, los factores de presión diría yo que tienen una importancia relativa en la Argentina, porque generalmente siguen al poderoso de turno.

Y por fin están las estrategias, las estatuas de Dédalo; cada uno tiene una estrategia distinta: el kirchnerismo llegar de la mejor manera posible a octubre de 2015. Sabe que sin delfín, sin candidato propio, podría presentar, a falta de mejor término lo que cabría denominar un neo-kirchnerista. Y yo dudo que Scioli, si alguien le pone la banda sea un neo-kirchnerista. Sospecho que los kirchneristas se llevarían una sorpresa desagradable. Pero como quiera que sea, el kirchnerismo quiere llegar, no tiene otro objetivo. Y al mismo tiempo tratar de minar un campo y conservar cierto peso en otro. Minar el campo judicial y conservar una bancada en diputados que le permita tener el suficiente peso como para terciar en las discusiones que se van a dar una vez que ellos estén en el llano.

Massa es el gran fenómeno de la política argentina del último año y medio, no hay registros de un político que siendo intendente haya barrido con la mayor estructura política de la historia contemporánea, el peronismo de la Provincia de Buenos Aires, en menos que canta un gallo. Y que acto seguido figure en todas las encuestas como el precandidato con más posibilidades de ser presidente en 2015. Massa funda su estrategia en dos cosas: tratar de presentarse como “lo nuevo” y no como un candidato del peronismo, en lo que a mi juicio acierta. Si yo tuviese que circunscribir en una fórmula de dos términos la estrategia de Massa, diría transversalidad por un lado y el dato generacional por el otro. Dicho de otra manera: tenemos menos de 42 años y no somos ni peronistas, ni radicales, ni socialistas, ni conservadores. Eso es Massa, y lo viene haciendo relativamente bien o muy bien. Por eso él no canta la marcha, ni siquiera en los momentos de victoria cuando los peronistas se salen de la vaina por cantarla y generalmente lo hacen. Y por otro lado la insistencia en que él quiere dentro del Frente Renovador una pata peronista, una pata radical, una pata de lo que venga. Tiene algo de aluvional, pero es una estrategia aluvional por ahora manejada.

Macri: yo creo que tiene que esperar hasta ver qué dicen las encuestas en marzo/abril del año que viene. Porque ahí hay una gran discusión en términos de qué misterios puede haber en la conformación de fuerzas, de cara a octubre del año que viene. Está claro Massa, está claro que el kirchnerismo va a poner un candidato. Que Scioli pueda perder una interna en el kirchnerismo me parece rarísimo, podría perder frente a Randazzo, que todavía está verde. Pero en todo caso va a salir de una interna del Frente para la Victoria. Y hay dos fuerzas que todavía no saben bien lo que van a hacer, una es Macri y la otra es la UNEN, donde a mi juicio hay dos corrientes bien diferenciadas, una es el centro-izquierda con Raúl Alfonsín, Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Pino Solanas, y por otro lado, haciendo una distinción no muy precisa pero fácil, la centro-derecha: Sanz, Cobos, Aguad, parte del socialismo, y se me ocurre que Loustau, Prat Gay, etc. UNEN se da cuenta de que sin un candidato salen cuartos. El único candidato que tienen en principio es Macri, quien a su vez también sabe que es posible que si no se unen esto termine en una suerte de interna peronista o neo-peronista entre Massa y Scioli.

Pero ¿qué es lo que sucede? Y el tiempo en esto es fundamental. ¿Para qué definirlo ahora si se puede decidir en abril o mayo del año próximo? Porque imaginen qué escenarios tan diferentes son estos: que en abril o mayo Macri esté segundo en las encuestas; no necesita a UNEN, o lo necesita y lo va a sentar a la mesa de negociaciones en una absoluta relación asimétrica de fuerzas si está segundo. Y si UNEN estuviese segundo, cosa improbable, sería lo mismo. En cambio imagínense ustedes este otro escenario donde Macri y UNEN estuviesen tercero y cuarto. Entonces el acuerdo es inevitable, salvo que sean testimoniales y no les interese el poder. Hay muy poca gente que es testimonial en la Argentina. En ese caso, están obligados a hacerlo. Las alianzas en uno y otro escenario serían totalmente distintas. A esto debe agregarse que hay por lo menos ocho distritos donde los radicales si se suman al Pro ganan, con lo cual llega un momento en que en Catamarca, La Rioja, Tucumán, Jujuy, Córdoba, poco caso harán a lo que diga el Comité Central del partido. ¿Qué me importa que haya alguien que no lo quiere a Macri? Yo quiero hacer en mi distrito una alianza posible y probablemente ganadora. Este es otro dato muy importante; los radicales todavía a nivel nacional no tienen nadie que en las encuestas aparezca primero, segundo o tercero; aparecen cuarto y lejos. Pero en los distritos pueden ganar en ocho o 10, a condición de aliarse, y esta alianza la pueden hacer solamente o con Macri o con Massa.

Y por fin, las estatuas de Dédalo. Esto ya ha pasado en el 2003, no me quiero meter en honduras porque está Agustín acá y él seguramente lo dirá. Desde el análisis político yo digo que hay dos procesos que marchan solos, con una dinámica muy difícil de detener. Uno es el de la economía, porque además uno debe pensar que en la Casa Rosada están quienes están. En función de lo que hay y de lo que piensan, yo creo que este curso económico difícilmente pueda cambiar. Y lleva un rumbo no sé si de colisión, pero es muy difícil de imaginar cómo un candidato que abrace al kirchnerismo, en un contexto recesivo inflacionario proyectado 18 meses pueda llegar con chances a octubre de 2015. El otro dato, que ustedes conocen mejor que yo, es el judicial. Un movimiento hegemónico y cuando hablo de hegemonía me refiero a quien persigue dos cosas: que el poder en términos políticos sea omnímodo, en términos políticos, por eso la hegemonía no necesariamente tiene que ser totalitaria, el poder hegemónico no se mete en mi vida privada en general . Pero en lo político se asume como hegemónico, y quien aspira a hegemonía está buscando continuidad en el tiempo. Por eso la mala suerte que tuvo el kirchnerismo fue la muerte de Néstor Kirchner. Porque él y Cristina lo que habían encontrado era una solución legal perfecta de la sucesión alternada indefinidamente. Pero ahora no tienen un delfín y entonces lo hegemónico pierde su consistencia en términos de que no puedo tener delfín, ergo no puedo soñar longevidades, ya su poder no es omnímodo y tiene fecha de vencimiento.

El segundo proceso autónomo es el judicial. Nombran conjueces en la Corte y la Corte no los acepta. Piensan jueces para casación y Casación dijo que en las Salas que falte un juez lo cubriremos nosotros. Y así sucesivamente. Cristina Fernández es investigada por Chevron y la Sala IV de Casación a Boudou lo mandó para atrás. Todo esto en el contexto de tres años atrás no sucedía. En el fin de ciclo ya el proceso es casi autónomo. Yo creo que no van a poder minar el terreno judicial, más allá de lo que han logrado. Y en el tema político, la idea de las Cámaras es no entender lo que sucede en la Argentina, que es un país sin instituciones y con hombres providenciales. Las instituciones son como los partidos políticos, cáscaras vacías. El poderoso de turno generalmente dicta qué se hace y fija el rumbo. Ergo, es muy posible que a Scioli, que es mandado a hacer al respecto, le dicten, desde el vicepresidente hasta el último intendente todas las listas. El asunto es que van a hacer esos que sean electos por el Frente para la Victoria cuando el nuevo Presidente, si alguien en Senadores o en Diputados le votó en contra, lo llame al Gobernador y le diga algo así: “¿Vos mañana querés pagar a la policía, a los maestros? Bueno entonces decile a tus senadores que voten bien, porque si no mañana tenés la provincia incendiada y además te la puedo intervenir”. El unitarismo fiscal es la fuerza más importante que ha existido en la Argentina desde 1810. Entonces por más que tengan el 35% de la Cámara será en números, porque al unitarismo fiscal hay que agregarle el dato peronista: “Siempre mejor la traición que el llano”. Muchas gracias.


Dr. Máximo Fonrouge

A raíz de la introducción que hizo Vicente en cuanto a que este es un país pacífico, recuerdo que en la época del corralito nosotros estábamos en el estudio de Reconquista y Corrientes, por donde venían las marchas con cacerolas y cucharas, y en una ocasión había en el estudio un grupo de clientes franceses y en medio de todo el bochinche en la calle les digo que disculpen, que es la gente que está reclamando por no poder sacar los dólares de los bancos. Entonces el francés me dice que el nuestro es un pueblo pacífico, porque si esto ocurriera en París, se incendia París. Bueno, escuchemos ahora a Agustín.


Intervención del Dr. Agustín Monteverde


Es un honor para mí estar con ustedes en este día. Vamos a tratar de entender, a la luz del marco político que recién expusiera Vicente, los desafíos del presente económico, y proyectarnos en lo posible hacia el futuro.

Creo que precisamente a raíz del fin de ciclo que se comentaba recién, hay que entender que en la Argentina seguramente habrá un cambio bastante importante en lo económico. Voy a empezar por el final, ese cambio se dará no tanto por las políticas económicas que venga a aplicar aquel que salga ganador en las elecciones del año próximo, de lo cual no espero demasiado. Pero aún esperando muy poco, la verdad es que se requiere poquitísimo para que haya un cambio importante en las expectativas económicas y en el comportamiento de los factores económicos de aquí en más. Y como los mercados se anticipan, creo que el año de oportunidades no va a ser el 2016 sino el 2015. Creo que habrá que estar atentos, reitero que no espero cambios dramáticos favorables del 2016 en adelante, pero con muy poco, hay tanto consumo insatisfecho, hay tantos fondos de argentinos en el exterior colocados a tasas muy bajas, hay tanta vocación en el exterior donde incluso ya se están armando fondos de inversión apuntando a lo que va a pasar aquí, que creo que el panorama para mitad del año próximo va a cambiar bastante. Ahora bien, en el camino tenemos que sobrevivir.

Y para entender los desafíos a encarar de aquí hasta diciembre de 2015, voy a recurrir nuevamente a Dédalo, mencionado por Vicente, y siguiendo los consejos de Dédalo la bella Ariadna para salir del laberinto tirando de un ovillo, para entender los desafíos que enfrentamos hoy, necesariamente hay que ir un poco hacia atrás, entender de dónde venimos. Este modelo económico, más allá de los cambios que tuvo en el tiempo, que es innegable que los hubo, entre lo que fue la administración de Néstor a la de Cristina, se caracterizó en todo momento por presentar tres desequilibrios estructurales. Cuando digo estructurales quiero decir que son intrínsecos al modelo, no que se puedan cambiar arreglando tal o cual detalle. Esos desequilibrios tienen que ver con que el modelo fue pro inflacionario por naturaleza, recordemos en ese sentido que la famosa construcción de reservas no se hizo con ahorro sino con emisión. En segundo lugar, el modelo fue siempre expansivo del gasto. Desde el primer día uno podía adivinar que esto era de gasto creciente y por lo tanto de presión tributaria creciente. Basta pensar en lo que fue uno de los pilares del modelo, las tarifas congeladas, basta para darse cuenta que acá los subsidios (por una fórmula que no viene al caso ver ahora) estaban condenados a crecer por encima de la inflación. A eso agreguémosle el comportamiento frente al gasto fiscal que hemos visto en estos años.

El tercer desequilibrio es el sesgo pro-demanda y anti-oferta del modelo. Desde un principio se estuvo sobrealimentando la demanda al consumo, pero también desde un principio Néstor nos ofrecía hacer boicot a la principal empresa petrolífera del país. Este sesgo pro-demanda y anti-oferta iba a significar inevitablemente que se comenzara a formar una brecha entre la oferta doméstica y la demanda doméstica. Cada vez más se tendría que cubrir esa brecha, en algún momento con importaciones que iban a ser crecientes.

En la práctica los tres desequilibrios estaban llamados a generar varias zonas de problemas, que hoy más o menos todos conocemos, pero que en aquel entonces, cuando uno lo planteaba llamaban la atención. Una de ellas es la inflación, que hoy no le llama la atención a nadie pero en el 2003/2004 estábamos desacostumbrados a hablar de inflación, afortunadamente. Inflación, distorsión de precios relativos, falta de inversión, crisis energética (en el ámbito del Ministerio de Infraestructura se está hablando de un mes de junio crítico en cuanto al gas). El gasto, el desborde del gasto que fue una constante en todos estos años. Y una dependencia de los precios internacionales, que nos jugó en general siempre a favor, salvo el centro de lo que fue la crisis internacional y que luego lo que tuvo fue una pérdida de intensidad en el viento, para un modelo que requería precios internacionales en permanente suba y que de hecho así había sido pensado en la Resolución 125.

El hecho es que aquel tercer desequilibrio del que yo les hablaba tarde o temprano iba a llegar y llegó, allá por el año 2011. Yo marqué en ese momento que la Argentina había entrado en un fenómeno en el cual ya no obtenía los dólares para atender las salidas. No generaba los dólares que se iban, y por lo tanto había que atender este problema de flujo, al atenderlo con el stock es decir las reservas convertían a esto en una cuestión finita en el tiempo. Dije entonces que partir de ese momento Argentina estaba condenada a vivir el proceso de aceleración de la fuga de capitales, que la única reacción posible del kirchnerismo ante eso era prohibir, controlar, en una economía policíaca que le gusta manejar. Tenía que venir el control de capitales, el control de cambios y el control del comercio exterior. También dije en ese momento que este problema los iba a acompañar hasta el último día de gobierno. Aunque realmente este tema de frente cambiario pasa a ser como el punto en que hace eclosión todas esas inflexiones y agravantes, el punto de salida, y que es muy importante porque las crisis cambiarias han sido portadoras de cambios políticos. Esto fue para abril de 2011, recordemos que unos dos meses después más o menos arrancó un proceso bastante importante de legalización de carteras, que concluyó con el famoso cepo cambiario en octubre.

El cepo cambiario, una de las ideas maravillosas que suele tener el kirchnerismo, lo único que hizo fue prohibir ciertas salidas legales, se habilitaron otras, se habilitaron ciertas salidas informales y, algo peor que todo esto, es que nadie quiere entrar en un lugar de donde no lo dejan salir. Es decir, a partir del cepo cambiario se garantizó que no entrara medio dólar más a la Argentina. Es historia conocida lo que ha venido ocurriendo, y con la crisis que se presenta a fines del año 2013 y principios del 2014, tuvimos ya la irrupción en el Banco Central del señor Fábrega, que trae un poco de sentido común al manejo económico y logra –y esto sí es un gran mérito de la conducción de Banco Central– convencer de que había que aplicar por lo menos una política monetaria de contención, porque de lo contrario, al ritmo que de la primera quincena de enero esto anunciaba un final bastante rápido. Y no solamente eso, Fábrega no se contentó con aplicar el torniquete monetario sino que reclamó a Economía y al Ministerio de Infraestructura recortes en el gasto.

Bueno, esto fue una intervención bastante exitosa, logró detenerse la situación que era realmente crítica, pero esto hace a la cuestión como el antipirético a un paciente que está en 42 grados de fiebre. Llega el médico y lo primero que trata de hacer es bajar la temperatura, porque el riesgo que corre este paciente es ya la temperatura en sí. Una vez que le bajó la temperatura atiende la infección. En este momento hubo algún ejercicio de reducción de gasto con los recortes de subsidios al gas y al agua, pero luego no ocurrió nada más. Por el contrario, en las últimas semanas tenemos desde declaraciones públicas hasta manifestaciones de pasillo de las principales figuras del quehacer económico, en el sentido de que no piensan hacer prácticamente nada al respecto, que no va a haber más medidas sobre gastos.

¿Cuál es la situación hoy? Mucho se habló a partir de la intervención de Fábrega de que se había logrado una pax cambiaria, un veranito que tenía que durar curiosamente hasta fin del invierno. De entonces hasta fin del invierno no iba a pasar nada. En cuanto a eso yo me permití ser escéptico y vamos a analizar la cuestión desde cuatro puntos de vista distintos. En primer lugar, la fortísima inflación de estos meses se ha devorado la devaluación que hubo en enero, otra vez estamos con el dólar atrasado. Y después todos estos procesos de atraso cambiario en realidad lo que significan, lo que se inauguró a mitad de enero fue un proceso que ya conocía la Argentina, de oportunidad de bicicleta financiera. Aquellos con más gimnasia financiera se desprenden de posiciones dolarizadas, se pasan a moneda local, a altísimas tasas de interés (en el circuito no institucional hay tasas del 70 u 80%). Ahora cuidado con esto porque estos señores miden sus ganancias en moneda dura y el problema que presentan estos períodos de bicicleta financiera es que entran con el capital, pero salen con el capital mas los intereses.

La otra cuestión es qué fundamentos tiene esto para aguantar algunos meses más. Y entonces uno tiene que examinar qué está pasando con las dos cuestiones que le dieron aire durante años al modelo y que cuando empezaron a flaquear surgieron los problemas. Es aquello de los superávits gemelos, hoy devenidos en déficits gemelos. Cuando examinamos qué está pasando con el frente externo nos encontramos con que el único pilar de los flujos de fondos externos ha sido la balanza comercial. Es decir, los dólares comerciales lograron de alguna forma morigerar las fuertes salidas que había de dólares financieros. En los tres primeros meses de balanza comercial, que son los únicos informados hasta ahora por el gobierno, el saldo se ha derrumbado en un 92%. Y tratando de pensar qué es lo que está pasando con las liquidaciones de la soja, no solamente en los dos últimos años se perdieron reservas en todos los meses de liquidación de la cosecha salvo en uno, sino que además esto parece repetirse este año, porque en abril hubo liquidaciones de cosechas por lo menos aceptables pero en lo que va de mayo se ha desmoronado. Y el número de camiones que están entrando al puerto de Rosario ha caído en lo que va del año a un tercio de lo que era el año pasado. Es decir, hay más retención por parte de los productores.

Así que el frente externo es muy complicado, ¿pero tal vez el frente fiscal esté mejor? Las noticias ahí también son malas, porque en el último mes informado el déficit fiscal es 15 veces el déficit del mismo mes del año pasado. Quedaría por examinar esto desde el punto de vista de los ratio técnicos monetarios. Trataré de hacerlo simple, básicamente hay un ratio que es la relación entre la base monetaria, entre el dinero circulante y la reserva de dólares en el Banco Central que guarda una correlación, llamamos correlación cuando están estrechamente relacionados, van juntos, el tipo de cambio libre o paralelo o blue, como les guste llamarlo, y ese ratio, ese lado dólar de cobertura digamos. ¿Qué ha pasado en este tiempo, desde que el señor Fábrega empezó a meter mano y cómo estamos hoy? Los ratios se han seguido deteriorando y, mientras cuando teníamos un dólar en 10 teníamos el ratio en 10 ó 10, 20; hoy ese ratio se corrió a 13. Entonces, creo que si bien, como dije al principio, el 2015 va a ser un año de oportunidades, desde aquí hasta ese momento hay que andar con cinturón de seguridad. De todas formas creo que esto también realimenta la visión del proceso político y creo que hace más difíciles ciertas maniobras que puedan estar pretendiendo hoy en el poder, porque va a ser a la vista de una economía que no va a andar precisamente bien y que es probable que vaya a un estado crítico para las elecciones. Nada más.


 
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